Marta Lloves, responsable del área de Terapia Educativa Infantil, Juvenil y Familiar de WEDU, nos cuenta en esta entrevista cuáles son los principales problemas que preocupan a las familias, a qué dificultades se enfrentan cada día y cómo pueden afrontarlos.

 

Marta, en tu trabajo tienes la oportunidad de escuchar y ayudar a las familias con sus dificultades del día a día en la educación de los hijos, ¿cuáles son los principales temas que preocupan a las familias?

Nuestra sociedad ha sufrido grandes cambios en la última década, lo que supone nuevos retos a los que tienen que enfrentarse las familias, para los que muchas veces no se sienten preparados, principalmente llegan a nosotros preocupados por el manejo inadecuado que hacen sus hijos e hijas de las nuevas tecnologías, las dificultades que muestran para adaptarse a las normas y respetar ciertos límites, la baja capacidad de frustración, la falta de valores y, muy especialmente, el cambio en los períodos de maduración, que están reduciendo significativamente la etapa de la niñez, con todo lo que ello significa.

 

¿Qué buscan las familias cuando se dirigen a ti?

Las familias se encuentran a diario con infinidad de dificultades, con las que llegan a nuestro servicio buscando, sobre todo, orientación profesional para el desarrollo de su tarea como educadores.

La demanda responde a situaciones muy diversas. En las edades más tempranas se refieren más a déficits del desarrollo, dificultades de socialización o de aprendizaje, TDAH, TEA, etc. Una vez entrados en la etapa de la adolescencia, las familias suelen acudir a nosotros principalmente por problemas de conducta, dificultades de comunicación, fracaso escolar, desarraigo, incipientes adicciones…

 

¿Cuáles son las mayores dificultades a las que nos enfrentamos en el proceso de educar a nuestros hijos? ¿Y si ya están rondando la adolescencia?

Hoy las nuevas tecnologías suponen un reto importante, ya que facilitan el acceso a todo sin restricciones de ningún tipo, lo que lleva implícita la necesidad de cierto control por parte de las familias, para procurar que esa información llegue en el momento de maduración adecuado y de la forma adecuada. Por otra parte, también suponen el tener a nuestro alcance absolutamente todo con un solo clic. Esta inmediatez genera en los niños y niñas una escasa capacidad de esfuerzo, desmontando la idea de plantearse objetivos a largo plazo y esforzarse para alcanzarlos. Al mismo tiempo, las familias nos hemos acostumbrado a facilitar a nuestros hijos e hijas todo cuanto necesitan, impidiendo que ejerciten su capacidad de frustración.

Otro tema especialmente preocupante es el de las nuevas adicciones, como los videojuegos y las apuestas online, además, por supuesto, del alcohol, a los que los jóvenes acceden con facilidad y cada vez a edades más tempranas, provocando consecuencias devastadoras en su proceso madurativo y su entorno social y familiar.

Por último, pero igualmente importante, estamos cada vez más preocupados con el enfoque de nuestros menores respecto a las relaciones interpersonales, que puede conllevar consecuencias en el futuro como el bulling u otro tipo de abusos, entre los que se incluyen distintas formas de acoso o la violencia de género.

 

¿Hay alguna recomendación que no falte en tus charlas con las familias?

Sí, sí la hay. En mi relación con las familias nunca faltan dos palabras que son imprescindibles en cualquier tipo de relación interpersonal y muy especialmente en la relación entre padres e hijos, que son: RESPETO y EJEMPLO.

Cualquier relación debe basarse en el RESPETO, empezando por el respeto hacia uno mismo, para después, poder trasladarlo a los demás. Y sin duda, la mejor herramienta para conseguirlo es el EJEMPLO. Las madres y los padres somos el espejo en el que se miran nuestros hijos e hijas y la mejor forma de comunicarles los principios sobre los que desearíamos que basasen su vida. Se los trasmitimos a través de nuestros actos, de nuestra forma de comportarnos en el día a día, de nuestra forma de enfocar nuestra propia vida, de enfrentar las situaciones y de comportarnos con los demás.

 

Marta LLoves es profesora de Primaria (Especialidad de Filología) y Educación Especial, por la Escuela Universitaria de Magisterio de Vigo. Logopeda y Terapeuta por el Instituto de Ciencias del Hombre y psicomotricista, por el Instituto Galego de Psicomotricidade. En relación con su experiencia puede destacarse la adquirida como psicomotricista (18 años), como profesora de educación especial (12 años) y como terapeuta particular en autismo infantil (3 años). Más recientemente sobresale su trabajo como terapeuta educativa y como terapeuta y psicomotricista en distintos centros especializados en terapias infantiles. Además, es la encargada del área de Terapia Educativa Infantil, Juvenil y Familiar de WEDU, servicio que proporciona herramientas y pautas de actuación para enfrentar aquellas situaciones cotidianas con las que se pueden tener dificultades, estableciendo así las bases para disfrutar de un proceso de desarrollo equilibrado para los menores, los jóvenes y sus familias.

Si crees que nuestro servicio puede servirte de ayuda, contacta con nosotros en el 📞886 129 214 o en el 📧 wedu@wedu.pro